Para Miguel López Varela, Delegado Episcopal de Catequesis de la Archidiócesis Compostelana y vocal de AECA, la catequesis ha sido siempre considerada por la Iglesia como una de sus tareas primordiales, sin embargo, hasta ahora, se era catequista a través de un “encargo”, encomendado por el párroco a otro clérigo, a un religioso o, como venía siendo lo más habitual en las diócesis, a una laica o un laico.

Miguel resalta que, tras el Concilio Vaticano II y gracias a la creciente conciencia de la identidad y de la misión del laico en la Iglesia, se ha podido llegar finalmente a la institución ministerial de la figura del catequista.

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