Jn 10, 11-18

El Buen Pastor, que es Cristo, nos propone hacer una experiencia de liberación con Él. Pertenecer a su rebaño no es caer en la masificación, sino estar resguardados de lo que aniquila lentamente (cf. R. Cantalamessa). La globalización de la indiferencia nos va aniquilando porque hemos dejado de asombrarnos por las inequidades, dice el Papa Francisco.

Solo quien es libre puede optar conscientemente por cuidar del otro y de los otros, porque finalmente «lo que se opone al desinterés y a la indiferencia es el cuidado. El cuidado representa una actitud de ocupación, de preocupación, de responsabilización y de compromiso efectivo con el otro» (Leonardo Boff).

Pensar en la categoría del cuidado nos abre no solo al que nos debemos unos a otros sino al cuidado de nuestra madre tierra. Carl Sagan, el gran cosmólogo, dijo: «Nuestro planeta es muy frágil, hay que tratarlo con cariño». Es la llamada de un científico para cuidar nuestra casa común. También Fano -dibujante cristiano- ha propuesto para este domingo, representar nuestro mundo en forma de oveja. Su excelente viñeta nos lleva a reflexionar en el cuidado que Dios tiene de toda su creación, incluido el ser humano. Dios nos cuida, y ha inscrito en nuestra esencia el cuidado; nosotros hemos de cuidar lo que nos ha sido dado como don.

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