IV Domingo de Cuaresma. Jn 3, 14-21. 14 de marzo 2021

Desde el amor salvífico de Dios, próximos y comprometidos con la vida

Mientras avanzamos por este mundo, los seres humanos dotados de inteligencia y de amor, tenemos la responsabilidad de reconducir todas las criaturas a su Creador (cf. LS 83). Por eso es importante tomar conciencia del amor salvífico de Dios. Sabernos amados y valiosos desde siempre hasta el extremo de la cruz, no puede dejarnos impasibles ante el sufrimiento y la amenaza de la muerte.

Mirar al Jesús terreno y su relación tan concreta y amable con todo el mundo (cf. LS 100), nos cuestiona en nuestra capacidad de amar y de reconciliar. En este punto ha querido centrarse el EcoEvangelio, en nuestro seguimiento de Jesús, que nos lleva a concebirnos próximos y comprometidos con la vida, a la que se entrega cada día, que se compromete en pequeños y grandes gestos creadores de ambientes de paz.

Porque desde la fe creemos que cada acto de amor que hagamos con la creación y con el hermano es un acto solidario junto al resucitado, que está llevando a su plenitud todo lo creado, hasta que «Dios sea todo en todo» (1 Co 15,28).

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