¡Querid@s catequistas, un cordial saludo!

Durante la Pascua especialmente en el mes de mayo, mes de María, es también tiempo en que muchos niños y niñas se preparan con ilusión para recibir su Primera Comunión. Es el segundo sacramento que recibirán después de algunos años de preparación.

Pero, juntamente con la Eucaristía, el niño recibirá previamente otro sacramento, el de la «Penitencia».

Sería muy bueno que el entusiasmo por la Primera comunión no eclipsase la importancia de este precioso sacramento. Por otro lado, al igual que la Misa y la Primera comunión deben ser vivida como una fiesta con Jesús, también procuraremos que el sacramento de la Confesión siempre mantenga este carácter de fiesta y alegría, sobre todo cuando se recibe por primera vez.

Aquí tenéis algunos materiales que podéis utilizar para acompañar y acrecentar esa alegría de los niños, y preparar con cariño su encuentro con el Señor en la Eucaristía y en su primera confesión.

¡Buen trabajo y que Dios os bendiga!

Una de las prácticas más recomendadas en este tiempo de cuaresma consiste en acudir al sacramento de la confesión o reconciliación.

Este didáctico vídeo que forma parte de una serie del VCAT (video catechism), nos recuerda la bendición que significa poder recibir (siempre que lo necesitemos), el perdón y la misericordia de Dios. Si lo trasladamos a la experiencia humana, entender la naturaleza de este sacramento es tan difícil como perdonar incontables veces a la misma persona que nos ofende; incluso repitiendo las mismas faltas. Humanamente esto sería imposible. Pero para Dios no lo es. Esta es una de las mayores riquezas de la confesión: el perdón sin límites y con la única condición de estar verdaderamente arrepentidos y querer cooperar con la gracia que Dios nos regala.

Dios en medio de su infinita bondad sabe que los seres humanos necesitamos de signos sensibles para poder experimentar de manera concreta las realidades invisibles. Nadie se siente perdonado si al pedir disculpas recibe a cambio el silencio de su agresor; necesita un gesto, una palabra, un signo de perdón. Este signo sensible del perdón de Dios se hace concreto en las palabras del sacerdote en el momento de la absolución. Dios realmente nos perdona, borra de nuestro corazón la herida de pecados reales, de faltas conscientes y vergonzosas; pues su misericordia es capaz de restablecer nuestros corazones y devolvernos un espíritu nuevo, renovado en su gracia, en amistad y cercanía con Él.

¿Por qué no valorar entonces el gran regalo de este sacramento? ¿Por qué privarnos del impulso de gracia que nos otorga el recibirlo solo por vergüenza o miedo? Ya nos decía un santo: El demonio te quita la vergüenza al pecar y te la devuelve aumentada al confesarte. No permitamos que la vergüenza o el miedo nos mantengan alejados de la bondad de Dios un Padre Bueno que nos espera en el confesionario con el mismo abrazo con el que abrazó al Hijo pródigo. Acudamos a su encuentro y pidámosle que sane las heridas de nuestro corazón y que nos mantenga cada día más unidos a él.

En esta breve guía encontrarás una ayuda para prepararte a recibir con fruto el sacramento de la Reconciliación: incluye una explicación de los pasos para acercarse a la Confesión, unos exámenes de conciencia y textos para meditar en la grandeza del perdón que Dios nos quiere dar.

Recordemos las palabras del Papa Francisco: “Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”.

Cómo hacer una buena confesión: cuáles son los 5 pasos
Los 5 pasos para hacer una buena confesión con un sacerdote son los siguientes: Examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Os dejamos esta pequeña guía para la confesión.