1. La inscripción en la catequesis es importante, pero no es obligatoria. Es libre. Padres e hijos pueden dirigirse a la parroquia e inscribirse de forma libre y espontánea. No obstante, al inscribirse, están comprometiéndose a respetar las normas: horario, lugar, catequistas, actividades programadas…

2. Los catequistas son personas normales, que tienen familia, trabajo, actividades personales, estudios, problemas, alegrías, frustraciones, desánimo… Sentimientos y situaciones comunes a cualquier persona. Por eso, han de ser tratados con cariño y respeto. Más aún, cuando ser catequista no es una profesión, sino una actividad eclesial que se realiza voluntariamente.

3. Cuando se organizan conferencias, encuentros, reuniones, convivencias, celebraciones; es porque se quiere construir puentes de relación entre aquellos que formamos la comunidad parroquial, particularmente con las familias. Sería un signo de comunión que todos participásemos con entusiasmo, sin murmuraciones o prisas. Bastará pensar que fueron necesarias muchas horas de preparación para que una actividad de corta duración pueda ser realizada.

4. La catequesis no es una guardería de niños y jóvenes, ni un respiro familiar. Es un espacio para profundizar en las cosas de Dios, en la relación de las personas con el Señor, buscando la madurez personal, espiritual y cristiana de la persona. La catequesis apoya y complementa aquello que es deber de la familia, como primera evangelizadora de los hijos.

5. La catequesis es un proceso continuo, dura años. Acompaña el desarrollo intelectual y afectivo en cada edad.

6. El contenido de la catequesis es la Verdad traída por Jesús, el Cristo, el Señor. En honor a esa Verdad, hemos de actuar en la Verdad. No mentir, ni ayudar a inventar disculpas para intentar engañar a los padres, catequistas o quien quiera que sea que esté frente a nosotros.

7. La catequesis es religión en el sentido de que une a la persona con Dios. Por eso, es también fraternidad entre las personas. La catequesis es expresión de una Iglesia con las puertas abiertas, que acoge a todos.

8. La catequesis es una actividad de la Iglesia. La Iglesia está constituida por todo el Pueblo de Dios. Es tan catequista aquel que acompaña a los diferentes grupos, como el párroco, los consagrados, las familias, como los diferentes vecinos.

9. El día de la celebración de los sacramentos, no es una graduación: no es el fin, sino el comienzo.

10. La catequesis merece ser tratada de la misma forma y con el mismo respeto que la escuela y todas las actividades formativas y lúdicas que los padres ofrecen a sus hijos.