Hace unos días, comenzábamos este artículo sobre las “Virtudes y actitudes que todo catequista necesita tener”, y las resumíamos en 12 claves para responder con amor a la invitación de Dios. Ya hablamos de la primera y de la segunda: «La vida de Piedad» y «La Disciplina».
Hoy vamos a ver el tercer punto sobre el «Verdadero amor«: es decir, buscar el bien del otro, a pesar de los intereses personales.

Es una actitud que se caracteriza por la entrega que busca la felicidad de los demás sin condiciones de recibir.

Los medios para educar el verdadero amor son:

  • Servicio constante.
  • Sacrificio de los propios gustos. No supone renunciar a los propios principios.
  • Motivación sobrenatural.
  • Trato igual para todos.
  • Servicio detallado. La caridad ostentosa no deja de causar sospechas.
  • Servicio oculto. Dios que ve en lo oculto te recompensará.
  • Hablar bien de todos y callar sus defectos.

Los frutos de practicar el verdadero amor son:

  • Servicio auténtico a los demás, incluso a los que no saben agradecer.
  • Control del egoísmo.
  • Generosidad.
  • Perdón a todos.
  • Comprensión. No herir los sentimientos ajenos.
  • Paciencia, cuando la gente no lleva tu paso.
  • Sacrificio callado.