Hoy viernes, como cada 15 de mayo desde 1994, celebramos el Día Internacional de las Familias. La ONU establecía esta fecha el fin de concienciar a la población sobre el papel que tiene la familia en la educación y la formación de los hijos desde la primera infancia, así como también de aprovechar las oportunidades de aprendizaje para las distintas etapas de sus vidas.

Quizás nunca como este año se ha subrayado el rol y papel fundamental de la familia como con la crisis sanitaria del COVID-19. Una vez más se ha podido experimentar el valor de la familia como lugar seguro e imprescindible para salvaguardar, sobre todo, la vida y e integridad de los más pequeños e indefensos.

Coincidiendo con esta conmemoración, además se cumplía esta semana dos meses del decreto de estado de alarma en nuestro país. A toda la población se le pidió entonces permanecer en sus casas y hogares, con sus familias. También la catequesis se vio obligada a cambiar del ámbito parroquial al ámbito doméstico. Quizás, por todo ello, toca ahora hacer un pequeño balance de lo que ha ocurrido desde entonces.

Si bien es cierto que, en no pocos hogares y familias, venía existiendo esta práctica de la catequesis y la oración en familia, fue necesario que, con el nuevo escenario de emergencia sanitaria, ésta se convirtiese en la necesaria práctica ordinaria para todos los niños y niñas de nuestras catequesis. Y, ¡bendita necesidad! Circulaba por las redes una viñeta humorística en la que el diablo dialogaba con Dios y decía con presunción y la malicia que le es propia: “Con el COVID 19 te cerré las Iglesias”. A su vez Dios, con toda paz y sosiego le respondía: “Al contrario, abrí una en cada casa”.

Una Iglesia en cada casa, una “Iglesia doméstica”, ésta era la esperanza para que también en la Iglesia familiar que es la familia se continuase haciendo lo que en la parroquia ya no era posible: seguir celebrando la fe con sencillas y familiares liturgias, y mantener igualmente la preparación catequética. De este modo muchos papás y mamás experimentaron por primera vez lo que significa ser educadores de la fe de sus hijos, lo maravilloso y emocionante de esta tarea. Tengo que reconocer que algunos testimonios que me han llegado me han emocionado, porque a la vez que te contaban los particulares de esta bella experiencia, agradecían esta oportunidad.

Así es. Estamos ante una nueva oportunidad para la catequesis; y por ello, ahora que se está hablando de una nueva prórroga del estado de alarma y de la paulatina vuelta a la “nueva normalidad”, desde esta plataforma de Catequesis de Galicia pedimos encarecidamente a los párrocos y familias que también se prolongue esta hermosa experiencia de la catequesis en familia. Por nuestra parte continuaremos apoyando a las familias a través del proyecto “la catequesis no se para, se queda en casa”, para dotarlas de los materiales y recursos necesarios.

Prolongaremos esta experiencia de catequesis en familia hasta el día 7 de junio, el domingo previo a la festividad del Corpus Christi, pues el domingo de la Santísima Trinidad: un domingo para celebrar que Dios es también una comunidad “Padre, Hijo y Espíritu Santo”; UNA FAMILIA. El hogar y la familia de todos nosotros.

De esta manera, las familias en sus hogares están llamadas a reflejar la vida de comunión en el amor que define la vida trinitaria, y que ha de ser también el distintivo tanto de la Iglesia doméstica, como también el de la Iglesia universal, sacramento y singo de unidad de todos los hombres y mujeres.

¡Feliz día de la familia a todos, y Dios bendiga nuestros hogares y familias!