Al final de la Asamblea de Catequistas, en la conclusión de la Eucaristía, una catequista leía el emotivo testimonio de Mabel (Porto do Son, A Coruña), que cumplía 25 años de servicio a la catequesis.

En sus palabras destacaba la gran importancia que la catequesis tuvo en su vida, y como ha sido una gran experiencia por la que dar gracias a Dios y a la Iglesia. Se trata de una auténtica vocación de catequista, tal y como quedó patente en sus palabras: «soy yo para arrancar lo que un día Dios sembró en mi?»