Cada vez que se comienza con un nuevo año, nos invita a detenerse para contemplar una página en blanco –aún por diseñar-, un cuaderno nuevo por usar, sueños por escribir y aventuras hermosas por dibujar.

Sin embargo también al comenzar el año podemos contemplar una o varias hojas ya usadas al cien, llenas de borrones, de enmendaduras y con un contenido ya plasmado; por cierto, el contenido de nuestro año pasado sabemos que no es del todo perfecto… pero esta misma imperfección nos impulsa a querer renovar la entrega, a comenzar de nuevo la lucha, y a hacer algo mejor… dispongamos nuestra persona para traer a la mente y al corazón nuestra propia historia.

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