La temporada navideña arranca cada vez más pronto. Maquinaria comercial al margen, son muchos los que trabajan duro todo el año para sacar su obra a la luz coincidiendo con estas fechas. Es el gran momento de los belenistas, esos artesanos amantes de las cosas bien hechas que intentan superarse cada diciembre con la recreación del nacimiento. Con largas trayectorias que en algunos casos rondan el medio siglo, la mayoría levantan el telón en los primeros días de diciembre y se pueden visitar hasta enero. Así que es una ruta más que asequible para los que todavía no tengan plan para el puente.

1. Belén familiar de Conxo (Compostela)

Iniciativa de la familia Otero Moreira, se organiza desde 1946 y se ha convertido en uno de los más emblemáticos de Galicia. Con 35 m² de montaje, emplea cientos de figuras y elementos decorativos (casas, cabañas, estanques, fuentes luminosas, lavaderos, cascadas, etc). Este año y coincidiendo con su 72º aniversario, rinde homenaje a la Cofradía Franciscana de la Vera Cruz de Santiago. Aunque se inauguró el pasado viernes, no se abrirá al público hasta el ocho de diciembre.

2. Belén de Valga

Considerado el belén artesanal en movimiento más grande de Galicia, su originalidad reside en localizar el nacimiento de Jesús en una aldea gallega. De hecho, se recrea la matanza del cerdo o a una señora ordeñando una vaca. Con cerca de 4.500 figuras (300 son móviles) repartidas en 400 m², cuenta con varias bombas de agua, ocho mil bombillas y unos 30.000 m² de cableado. Se podrá visitar desde hoy hasta el segundo domingo de enero en la rúa Nova Campaña de Valga. Declarado de Interés Turístico para Galicia, la entrada es gratuita.

3. Belén de San Fiz de Solovio (Compostela)

Hace ya un par de años que el Concello de Santiago monta el nacimiento en la iglesia de San Fiz de Solovio, justo al lado del Mercado de Abastos. Compuesto de 200 figuras de barro hechas a mano y piezas en movimiento (el río o las luces), recrea diferentes escenas tanto de día como de noche. Permanece abierto al público desde este fin de semana.

4. Belén articulado de Begonte

Declarado Festa de Interese Turístico de Galicia, utiliza figuras animadas electrónicamente para recrear la escena de un belén tradicional adaptado a Galicia. Inspirándose en una villa de la Terra Chá, en pocos minutos representa diferentes situaciones meteorológicas (nieve, lluvia…), muestra antiguos oficios de la comarca y acciones típicas del nacimiento. La 46 edición se presentó ayer en el Centro Cultural Jose Domínguez Guizán, situado en el barrio de Quitimil. Se podrá visitar hasta el sábado 27 de enero. En un edificio anexo abrirá también el Museo José Rodríguez Varela, una institución que permite conocer un poco más en el belén de Begonte y que ha sido bautizado con el nombre de su promotor.

5. Belén de la Catedral de Santiago

La basílica compostelana contará un año más con un espectacular nacimiento. Con 55 m² de superficie, reúne más de 550 piezas que sirven para recrear de forma fehaciente la Palestina del siglo I. Pastores, ángeles, reyes o animales conforman un belén que se empezó a forjar en 2006. Se montaría por primera vez un par de años después en Madrid y después se trasladaría a la Catedral de Santiago con nuevos elementos arquitectónicos y nuevas escenas. Según fuentes del templo, la apertura se producirá «en unos días».

6. Belén gigante de Viveiro

Es uno de los principales atractivos de la villa durante el invierno. Con figuras de tamaño natural, recrea un gran mercado de época en el que se pueden ver los oficios tradicionales: herreros, canteros, pastores, viticultores, pescadores… Se sitúa en el entorno de la iglesia de Santa María do Campo y está previsto inaugurarlo el martes próximo. Organizadas por el Concello, el miércoles y el viernes habrá visitas al casco histórico que incluyen parada en Viveiro ante o berce. De carácter gratuito, permanecerá abierto durante todo el día y todas las fiestas.

7. Belén de Baltar (Ourense)

Compuesto por más de un centenar de figuras de barro cocido, utiliza como telón de fondo una fotografía del Ourense antiguo. Además de la recreación del nacimiento, en la escena aparecen juegos de la plaza, un fotógrafo ambulante, la taberna, el horno… Obra de Arturo Baltar, su origen se remonta a 1967 cuando el artista recibió el encargo de la Asociación de Belenistas de la ciudad. En 1980 se restauró la capilla de San Cosme y San Damián para acogerlo de forma permanente. El conjunto se completa con murales de Xaime Quessada y frisos de Virxilio. Abierto todo el año de lunes a viernes, se puede visitar de forma totalmente gratuita.