Se llama Gemma, tiene 5 años y síndrome de Down. El pasado 13 de octubre, en la Sala Clementina del Vaticano, se saltó el protocolo y saltó al corazón del Papa. Francisco recibía en audiencia a la asociación deportiva “Special Olympics”, que participaba en Roma en un encuentro deportivo para fomentar la unión e inclusión de personas con capacidades diferentes. Gemma estaba sentada en primera fila, con sus padres y, mientras se escuchaban los discursos, se levantó y se dirigió hacia donde estaba el Papa hablando. Allí se subió en uno de los asientos, mientras el Papa le daba la mano y proseguía con el mensaje. Al final de la Audiencia, la niña ha regalado al “abuelito” Francisco un balón. Eso sí, recomendándole al Papa: “tienes que ponerlo en los pies”.