Durante estos días están reiniciando su actividad en la Diócesis de Santiago de Compostela las diversas sedes de la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral (EDAP). Hoy comenzarán en Riveira y Serres, y mañana, sábado, iniciarán también en Pontevedra y Padrón.

En estas sedes, diseminadas por la amplia geografía de nuestra Diócesis, tras haber cursado un año de formación base, este curso los asistentes comenzarán la especialización en catequesis. No obstante, durante las primeras cuatro sesiones se impartirá una formación general y común a las casi 30 sedes de la EDAP sobre los ministerios y el laico en la Iglesia.

El itinerario «Discípulos misioneros» ofrecida por la Escuela Diocesana de Agentes de Pastoral (EDAP), pensado para la formación de los agentes de pastoral en las futuras Unidades Pastorales (UPAS), comenzaba el año pasado con un curso base de fundamentación teológica y pastoral. Cada curso consta de dieciséis sesiones, distribuidas de la siguiente manera: una asamblea inicial de curso (encuentros de inicio de pastoral por Vicarías), dos retiros (Adviento y Cuaresma), una Asamblea Diocesana de final de curso (8 de junio de 2019), y doce sesiones formativas en cada una de las seis especialidades que se ofertan este año. De estas sesiones, las cuatro primeras son comunes a todas las sedes y especialidades (sobre los ministerios laicales en la Iglesia), y las ocho restantes corresponderán a cada uno de los itinerarios propuestos: pastoral familiar, pastoral de la salud, caritas, catequesis, liturgia y curso complementario.

La Escuela de Agentes de Pastoral nació a propuesta del Sínodo diocesano (2013), cuyos trabajos finalizaron en febrero del año pasado (2017). Tras cuatro años de reflexión, la Asamblea sinodal detectó en la iglesia compostelana la necesidad de intensificar la formación de los cristianos laicos para que puedan asumir un papel más activo dentro de la Iglesia como agentes en las diferentes pastorales; y, en especial, para que puedan colaborar eficazmente en la renovación pastoral, que es uno de los grandes retos del futuro de nuestra Diócesis.

Buen curso a todos.