Decíamos en el post anterior, que los catequistas no podemos transmitir aquello que nos viene en gana, sino que debemos transmitir la fe de la Iglesia. ¿Dónde podemos buscar, entonces, los contenidos, el mensaje? ¿Cómo saber que lo que transmitimos es la fe de la Iglesia? ¿Hay algún medio o instrumento que nos proporcione la fe de la Iglesia con todas las garantías?

La respuesta es muy sencilla: los catecismos son precisamente los instrumentos que la Iglesia pone a nuestro alcance para garantizar que la fe allí expuesta es la fe auténtica de la Iglesia.

El catecismo es un licatecismo-iglesia-catolica-3bro de fuentes de fe

Lo primero que se puede y se debe afirmar de un catecismo es que se trata de un “instrumento al servicio de la catequesis”.

No es un instrumento más, sino un instrumento singular, privilegiado. Porque el catecismo nos ofrece las fuentes de la fe, es decir, aquellas convicciones básicas y fundamentales de la fe cristiana. Éste contiene:

El mensaje cristiano en su integridad, la experiencia de fe vivida por la Iglesia, presentados orgánica y progresivamente, para ayudar a los que caminan hacia la maduración en la fe.

Una exposición autorizada de la fe cristiana

Efectivamente, un catecismo para ser tal, requiere la promulgación explícita del obispo para su diócesis, voz autorizada y garante de autenticidad. No se trata pues de compendios realizados a título personal, elaborados por catequistas o sacerdotes.resized_arzobispo4

El catecismo es, pues, libro de la fe que los obispos ofrecen a sus comunidades de manera autorizada y auténtica.

Una síntesis orgánica

Los catecismos recogen sistemática y orgánicamente la verdad revelada, vivida y expresada por la Iglesia de todos los tiempos. En ellos se nos ofrecen:

 – Los elementos catecismo-de-la-iglesia-catlica-introduccin-2-728nucleares del mensaje cristiano (lo que la Iglesia cree)

–  Las actitudes fundamentales de la conducta cristiana (lo que la Iglesia vive)

–  La iniciación a la vida sacramental (lo que la Iglesia celebra y reza)

Cada uno de los catecismos constituye esa síntesis adaptada a la edad de los destinatarios.