Ayer, día 7 de octubre, celebramos la fiesta de la Virgen del Rosario, aunque todo el mes de octubre es considerado el mes del Rosario. El próximo 21 -de octubre- celebraremos el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND); una jornada misionera en la que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por la misión, los misioneros y colabora con ellos. Este año bajo el lema ‘Cambia el mundo’.

La combinación de ambos eventos  (Rosario + misiones = Rosario Misionero) nos ofrece la posibilidad de realizar un propuesta para enriquecer nuestras catequesis de este mes: rezar el Rosario misionero en alguna de las sesiones de catequesis; por grupos o secciones, o con todos los niños; incluso para toda la comunidad.

El Rosario Misionero

El Rosario Misionero es una oración mariana universal y misionera, que consiste en rezar los cinco misterios de cada día teniendo presentes los cinco continentes del mundo, pensando en la situación concreta de cada continente desde el punto de vista de la evangelización y de la presencia cristiana, y orando por los misioneros y misioneras, por todos los agentes de la evangelización, y por todos los que aún no conocen la Buena Nueva de la salvación, para que se abran a la luz del Evangelio.

Los colores del Rosario
Las cinco decenas son de colores diferentes, representan a cada uno de los cinco continentes desde el punto de vista misional, y recuerdan al que reza, la intención misional de cada decena. «El Rosario Misionero: la decena blanca es por la vieja Europa, para que sea capaz de recuperar la fuerza evangelizadora que ha engendrado tantas Iglesias; la decena amarilla es por Asia, que rebosa de vida y de juventud; la decena verde es por África, probada por el sufrimiento, pero disponible al anuncio; la decena roja es por América, promesa de nuevas fuerzas misioneras; la decena azul es por el continente de Oceanía, que espera una difusión más profunda del Evangelio» (Carta de Juan Pablo II a la Infancia Misionera).

Al terminar el Rosario Misionero habremos rodeado el mundo entero, abrazando a todos los continentes, a todos los hombres y mujeres en una gran oración universal.

Al finalizar cada uno de los misterios se repite la jaculatoria “¡Santa María Reina de las Misiones! Ruega por nosotros.”

Habrá que hacerse con uno de estos rosarios y rezarlo.

¿Te apuntas?