Continuamos delineando el perfil del catequista como acompañante, hoy en lugar de exponer una característica como lo hemos hecho anteriormente, subrayaremos lo que el documento final del «Sínodo sobre los Jóvenes» dice acerca del “perfil del acompañante

El documento dedica todo el capítulo III de la segunda parte al “arte de acompañar” (nn. 91-103). Reconoce y destaca el papel de los catequistas como acompañantes de las comunidades cristianas y de sus miembros (n. 93) y además insiste en la necesidad de que se cualifique la figura de los acompañantes (n. 101), es una petición sentida de los jóvenes presentes en el Sínodo.

En el número 102 señala algunas características del “perfil del acompañante”; transcribimos textualmente el número:

El buen acompañante es una persona equilibrada, de fe y de oración, que escucha y que se ha confrontado con sus debilidades y fragilidades. Por eso sabe ser acogedora con los jóvenes a quienes acompaña, sin moralismos y sin falsas indulgencias. Cuando es necesario sabe ofrecer también una palabra de corrección fraterna.

La conciencia de que acompañar es una misión que requiere un profundo arraigo en la vida espiritual lo ayudará a mantenerse libre respecto de los jóvenes que acompaña: respetará el resultado de su camino, sosteniéndolos con la oración y gozando de los frutos que el Espíritu produce en quienes le abren el corazón, sin tratar de imponer su voluntad ni sus preferencias. Asimismo, será capaz de ponerse al servicio, en lugar de ocupar el centro de la escena y asumir actitudes posesivas y manipuladoras que crean en las personas dependencia en lugar de libertad. Este profundo respeto será también la mejor garantía contra el riesgo de suplantar la personalidad y de abusos de todo tipo.

Leyendo las palabras y frases que están en negritas, podemos distinguir aquellas cualidades que se le piden a los acompañantes y aplicarlas a los catequistas, pues ya lo decíamos anteriormente que el documento identifica claramente el lugar del catequista como acompañantes dentro del cristiana.

Algunas de estas características lo hemos ya subrayado en los artículos anteriores pero podemos retomarlas y sintetizarlas en tres: experiencia de vida espiritual, formación y respeto a los procesos.

Características anteriores:

Relación educativa

el catequista experto en el camino

capacidad narrativa

 

Si quiere descargar el documento final, haz click en el siguiente enlace.