La primera característica del perfil del acompañante que hemos profundizado anteriormente es: La relación educativa

Hoy lo dedicamos a: “El catequista como experto en el camino” 

Cuando alguien busca o pide la compañía de otro para recorrer un camino, lo hace porque reconoce que el otro tiene experiencia en haber recorrido antes por aquel camino, un conocimiento marcado por la experiencia y la sabiduría. 

El situarse al lado del otro como compañero de camino, estableciendo relaciones profundas y respetuosas de diálogo que permitan crecer y compartir recíprocamente, sin que cada uno deje de ser lo que es. Esta relación de compañía es la que permite al otro un espacio de seguridad que brinde la posibilidad al otro de vivenciar su propio proceso. 

De allí que el acompañamiento no es ser atendido y planeado desde afuera, desde otra persona distinta al mismo acompañado. No es el acompañante quien determina la meta y la velocidad… es el acompañado. 

La catequesis entendida desde esta perspectiva requiere una atención especial a los procesos personales, a lo que el Espíritu Santo esta obrando en la persona. Esto significa que la catequesis no se limita a los “45 min de una sesión” o a un espacio “el aula” sino que trasciende a una relación personalizada, de encuentros ocasionales, de atención a las dudas y mociones del espíritu.

El acompañamiento como recurso pedagógico es altamente idóneo para apoyar la formación de las personas, tanto en cualquiera de las áreas o dimensiones como en los diferentes niveles de estudio, que se puede desarrollar en grupos o en la relación individual entre dos o más personas en procesos de enseñanza-aprendizaje recíprocos y de ayuda mutua.

Un texto bíblico que nos ayuda a seguir profundizando en las actitudes del que acompaña los podemos encontrar en el libro de Tobías 5, capitulo que es subtitulado en algunas biblias como “El acompañante” 

«Tobías dijo a su padre: “Padre, haré el viaje que me has dicho, pero no conozco el camino de Media”. Le respondió Tobías: “Hijo, búscate un hombre de confianza que pueda acompañarte, y le pagaremos por todo lo que dure el viaje”. Y Tobías salió a buscar un guía experto que lo acompañase a Media. Cuando salió, se encontró con el ángel Rafael parado, pero no sabia que era un ángel de Dios (…) Tobit le dijo: “Mi hijo Tobías quiere ir a Media. ¿Puedes acompañarlo como guía? Yo te lo pagaré, amigo”. El respondió: “Sí. Conozco todos los caminos. He ido a Media muchas veces, he atravesado sus llanuras y montañas; sé todos los caminos…”» (Tob 5,3-4.10).

Del texto podemos resaltar dos imágenes: 

  • El que sale a buscar un acompañante porque tiene necesidad de él
  • La del ángel que esta allí esperando preparado para emprender el camino  

Que bella imagen para representar a un catequista acompañante: “Un ángel puesto por Dios” disponible para quien solicite de su experiencia de camino para acompañar a otros hacia el encuentro con Dios.

Para reflexionar:

¿Qué resuena en ti de este contenido?

¿Qué tendríamos que mejorar en nuestras catequesis?

 

Para profundizar:

Dolores ALEIXANDRE, Imágenes bíblicas para el acompañamiento, en <http://www.mercaba.org/FICHAS/CRISTIANO/638-3.htm> 

Marcello SEMERARO – Salvatore SORECA, Accompagnare è generare, EDB, Bologna 2016.

 

Primera característica el perfil del catequista acompañante

La relación educativa

http://www.catequesisdegalicia.com/el-catequista-como-acompanante