“La peculiaridad de la Catequesis, distinta del anuncio primero del Evangelio que ha sus-citado la conversión, persigue el doble objetivo de hacer madurar la fe inicial y de educar al verdadero discípulo por medio de un conocimiento más profundo y sistemático de la persona y del mensaje de Nuestro Señor Jesucristo. Pero en la práctica catequética, este orden ejemplar debe tener en cuenta el hecho de que a veces la primera evangelización no ha tenido lugar. Cierto número de niños bautizados en su infancia llega a la catequesis parroquial sin haber recibido alguna iniciación en la fe, y sin tener todavía adhesión alguna explícita y personal a Jesucristo, sino solamente la capacidad de creer puesta en ellos por el bautismo y la presencia del Espíritu Santo; y los prejuicios de un ambiente familiar poco cristiano o el espíritu positivista de la educación crean rápidamente algunas reticencias. A éstos es necesario añadir otros niños, no bautizados, para quienes sus padres no aceptan sino tardíamente la educación religiosa: por motivos prácticos, su etapa catecumenal se hará en buena parte durante la catequesis ordinaria. Además, muchos preadolescentes y adolescentes, que han sido bautizados y que han recibido sistemáticamente una catequesis, así como los sacramentos, titubean por largo tiempo en comprometer o no su vida con Jesucristo, cuando no se preocupan por esquivar la formación religiosa en nombre de su libertad. Finalmente, los adultos mismos no están al reparo de tentaciones de duda o de abandono de la fe, a consecuencia de un ambiente notoriamente incrédulo. Es decir que la «catequesis» debe a menudo preocuparse, no sólo de alimentar y enseñar la fe, sino de suscitarla continuamente con la ayuda de la gracia, de abrir el corazón, de convertir, de preparar una adhesión global a Jesucristo en aquellos que están aún en el umbral de la fe. Esta preocupación inspira parcialmente el tono, el lenguaje y el método de la catequesis.” Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae.

 

Fai case 20 días que  celebramos a Asemblea de Catequistas, concretamente o pasado 4 de marzo, data que se aproxima á celebración do anivesario da morte de Don Baltasar Pardal. Finado o 3 de marzo de 1963, sacerdote, Fundador das Escuelas de «La Grande Obra de Atocha» e do Instituto Secular “Hijas de la Natividad de María” foi o primeiro director do Secretariado Diocesano de Catequese. A Delegación de Catequese da Diocese de Santiago desexa marcar na axenda parroquial o primeiro fin de semana de marzo, para a celebración da Asemblea de Catequistas (sábado),  xunto co día da catequese nas parroquias (domingo), tal como se celebrou nesta ocasión.

Comeza esta pequena reflexión co texto que corresponde ao capítilo 19 da Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae de Xoan Paulo II, que con ser publicada o 16 de outubro de 1979 semella un texto de pura actualidade e manifesta os retos aos que nos enfrentamos. Na asemblea do día 4 non se fixo alusión explícita algunha a este texto, pero sí que dalgunha forma hai un dinamismo na nosa igrexa diocesana que quere ser resposta a esta realidade, deixándose mover polos impulsos do Espírito, e mostrando todas as experiencias que nos poden axudar a aproximarnos e a vivir a nosa vida desde o amor de Deus. Ese dinamismo está presente no esforzo dos catequistas e comunidades parroquiais por unha catequese renovada, e tamén nas distintas experiencias que coñecemos nesta asemblea e que xa contan cun recorrido e desenvolvemento na nosa diocese, entre elas a Catequese Mistagóxica, a Catequese Familiar, o Escultismo Católico, Acción Católica, Godly Play, Lifeteen, 5+1,… 

 

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