El mensaje del EcoEvangelio de este domingo nos invita a estar atentos y alzar la voz contra lo que profana el templo en modo amplio, el templo de la vida.

Si bien debemos ocuparnos de dignificar nuestros espacios sagrados, como los templos, lugares donde nos reunimos como comunidad creyente para orar, así también debemos proteger la vida humana y la creación entera, porque cada persona, cada criatura, la naturaleza entera manifiesta a Dios y es lugar de su presencia (cf. LS 88).

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