En la Archidiócesis compostelana hay en torno a 6000 niñas y niños que, durante al menos dos años, se han estado preparando para la celebración de sus primeras comuniones.

En años pasados nuestras parroquias eran en estos días un fervorín de actividad y preparativos inmediatos para este gran evento. Pero con la crisis de la Covid-19, las cosas han cambiado mucho.

No obstante, la Diócesis ha querido salir al paso de esta situación y ha planteado tres escenarios posibles con sus respectivos protocolos de actuación, y poder así asegurar en todo momento el bien y la salud del niño y sus familias.

Cada párroco tendrá, por tanto, que ponerse en contacto con las familias y plantear la nueva situación y las diversas opciones existentes, para rediseñar, de nuevo, el calendario y las tandas de niños de primera comunión.

POSIBILIDADES PARA LA CELEBRACIÓN DE LAS PRIMERAS COMUNIONES

1. Celebración de las primeras comuniones a inicios de verano

El primero de los protocolos se ha activado a inicios de este mes de mayo con las primeras fases de desescadala, y estará vigente en tanto duren las restricciones sanitarias.

Está pensado para aquello niños que tenía programada sus primeras comuniones para estos días y que cumplen las condiciones de restricción en el número de aforo en las Iglesias, de modo que pudiéndola celebrar con todas las garantías, no tengan porque sufrir retrasos molestos o traslados innecesarios de fechas.

Esta opción responde al programa catequético que, con el estallido de la crisis sanitaria, la Delegación Diocesana de catequesis había activado, y denominado “la catequesis no se para, se queda en casa”. Por ello, y en correspondencia, ahora “las Comuniones no se paran, se celebran con los de casa”; es decir, con los familiares más cercanos hasta completar el aforo permitido en cada iglesia. Esta primera opción prevé, por lo tanto, que se realice la comunión de los niños en grupos reducidos y con un pequeño número de invitados, compuesto fundamentalmente por la familia y los amigos más cercanos.

Conscientes, por otro lado, de las implicaciones parroquiales y sociales de las primeras comuniones, y por ello hemos querido completar esta primera opción con la posibilidad de una gran celebración parroquial de la “primera comunión solemne”, a inicios del nuevo curso catequético, allá por el mes de octubre, si las condiciones sanitarias lo permiten.

Esta celebración pretende reunir a todos los niños del grupo parroquial de primera comunión, y hacerlo junto con el resto de chicos y chicas de la catequesis que, precisamente en esos días estaría comenzando, para que junto con toda la comunidad parroquial se pueda celebrar una gran Eucaristía de Primera Comunión.

2. Celebración de las primeras comuniones a finales de verano

La segunda opción prevé la celebración de la primera comunión a finales del verano e inicios del nuevo curso pastoral y catequético, confiando en que para entonces ya no existirán restricciones de aforo, tanto en los templos como en los lugares recreativos donde las familias continúan con la celebración en sus dimensiones más familiares y sociales.

Ésta es la práctica que han escogido la mayoría de las diócesis españolas.

3. Celebración de las primeras comuniones el año que viene

La tercera y última opción prevé retrasar la celebración de la primera comunión para el próximo año. Se trata de una opción que ya han escogido algunas familias por diversas circunstancias, bien porque han padecido la tragedia de la muerte y la enfermedad por causa del coronavirus, o bien porque prefieren esperar para cuando las cosas se normalicen más y poder celebrar la primera comunión libres de presiones de miedo y limitaciones de aforo.

Los niños cuyos padres hayan escogido cualquiera de estas dos últimas opciones, tanto para los que hayan celebrado la comunión al final del verano, como para los que la han dejado para el año próximo, también participarán en la primera comunión solemne de inicios de curso.

 

CATEQUESIS DE PREPARACIÓN INMEDIATA AL SACRAMENTO

Por otro lado, para los tres casos y sus respectivos protocolos y procedimientos, está previsto que los niños tengan que realizar un ciclo de catequesis de preparación inmediata al sacramento: serán entre cinco o siete breves sesiones de catequesis, preferentemente presenciales en la parroquia, y en pequeños grupos, acompañados por sus padres y siguiendo las estrictas exigencias sanitarias y con todas las medidas de protección.

Con estas catequesis se pretenden completar aspectos importantes de la preparación a la primera comunión que, al igual que ocurre en la enseñanza escolar, las nuevas tecnologías del aprendizaje no pueden asegurar. Se podrá aprovechar también para que el párroco y los catequistas puedan realizar algunas de las celebraciones previas a la Primera comunión, como son la renovación de las promesas bautismales de los niños y niñas, o la primera confesión sacramental.

La Delegación de Catequesis de la Diócesis tiene ya elaborados estos materiales catequéticos, y están disponibles para su descarga gratuita en la web <catequesisdegalicia.com> y en su espacio virtual de recursos. Se difundirán además a través de sus redes sociales de facebook e imstagram.

Son materiales catequéticos totalmente digitales para poderlos emplear, sobre todo, en los casos en los que no sea posible esta preparación presencial.

¿POR QUÉ UNA CELEBRACIÓN DE LA PRIMERA COMUNIÓN SOLEMNE A INICIOS DEL NUEVO CURSO DE CATEQUESIS?

Como se puede intuir, esta gran celebración no sólo pretende resolver los problemas que causa la restricción de aforo para aquellos niños que celebren sus primeras comuniones en estos primeros meses del verano (Opción 1). Tiene además la particularidad de que puede convertirse en un gran evento de fiesta parroquial o incluso arciprestal, si se celebra conjuntamente con todos los niños de las parroquias limítrofes.

Tiene, por ello, muchas repercusiones parroquiales y catequético-pastorales:

  1. Servirá para hacer partícipes a toda la comunidad de un evento de tanta relevancia para las parroquias como son las primeras comuniones de sus miembros más jóvenes;
  2. En segundo lugar, servirá para comenzar a retomar el pulso del nuevo curso catequético; sería como el pistoletazo de salida del nuevo año de catequesis.
  3. Además, y en tercer lugar, puede a que aquéllos niños que celebrarán la primera comunión para el año próximo no se queden descolgados del proceso catequético durante tanto tiempo. La catequesis es un proceso continuo de maduración en la fe que no debería pararse con la celebración de la primera comunión. De hecho, es oportuno recordar que en los últimos años nuestra Diócesis ha hecho un esfuerzo para poner en marcha algunas experiencias de tipo catequético-pastoral, como por ejemplo el “5+1”, pensadas para la post-comunión.

 

Puedes descargar el documento completo aquí: Orientaciones Primeras Comuniones Santiago