El Año Santo de la Misericordia “es el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misión que el Señor le ha confiado el día de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre” (Papa Francisco: Homilía en las Primeras Vísperas del Domingo de la Divina Misericordia, 11 de abril de 2015).
En el capítulo 15 del Evangelio de Lucas encontramos las tres parábolas de la misericordia: la de la oveja extraviada,
la de la moneda perdida y la que conocemos como la del “hijo pródigo”. En estas tres parábolas nos impresiona la alegría de Dios, la alegría que Él siente cuando encuentra al pecador y lo perdona. Si perdonar es la alegría de Dios, aquí tenemos la síntesis de todo el Evangelio.
el catequista como  signo e instrumentos de una nueva manera de acercar a los hombres al misterio de Cristo; llamados a aceptar esta bella tarea de ser pedagogos de la misericordia; pidamos a Dios que acompañe y guie nuestro camino para que la gracia del discipulado irradie en nosotros como en nuestra madre María una disponibilidad para la alegría, para el amor.

Catequistas: ¡Pedagogos de la misericordia!

fuente: http://www.diocesisdecucuta.com