Hola a todos, buenos días catequista, te saludamos con la frase de esta semana que es:

“Viviré con entusiasmo”

¡Catequista! Es el momento de no perder tiempo buscando la felicidad, alegría y esperanza fuera de ti.
Hoy queremos abrirnos a una sana ascesis, que podríamos traducirla como esfuerzo por vivir con entusiasmo… a todo catequista puede pasar que un domingo, -con la lluvia y el frío – se levante sin deseos de ir a la catequesis, le apetece mejor: quedarse en casa, comer bien y estar en la calidez del hogar. Sin embargo, un verdadero catequista, tira para adelante, no se queda allí, saca fuerza y energía para responder a su deber y sale con todo el ánimo a vivir su catequesis. Si, a vivir, porque la catequesis no es solamente como antes se pensaba, doctrina para dar(1) . La catequesis es una experiencia de fe que se cree, se vive, se comparte y se celebra.

 
Pues bien, el entusiasmo es ese ánimo y fuerza, que experimentas tú cuando estas lleno de Dios, de tal manera, que la voluntad vence sobre las propias apetencias y se transforma en alegría.

 
El entusiasmo o endiosamiento del catequista, no sólo es euforia, sino esfuerzo, sabiduría, entrega… etc. La alegría y espíritu positivo es fruto del esfuerzo y amor. Tu energía catequista, esa fuerza y ánimo te vienen de Dios, te vienen del amor a los pequeños, te vienen de la responsabilidad asumida. Tu entusiasmo catequista esta cimentado en la fiel convicción de que “el que sirve a Dios no quedará defraudado”.

 
Dice la Palabra: “buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas serán añadidas” (Mt 6, 33)
En fin recuérdalo tú catequista, vale la pena vencerse a sí mismo, que el fruto del entusiasmo es inmediato, porque tu pones tu pequeño esfuerzo y Dios se encarga de lo demás.

 
Algún catequista le han preguntado ¿de dónde te viene tanto ánimo y alegría para vivir tu catequesis? Y serenamente responde de allí de la catequesis ¡Anuncio vivo y convicción firme del amor de Dios!

 
Así que todo catequista, no tiene por qué andar buscando fuera lo que tiene dentro, solo como dice Santa Teresa, hay que esforzarnos por sacar agua de ese manantial que tenemos dentro, el agua allí esta… Entonces a vivir con entusiasmo, aunque de momento cueste, se transforma después en paz y alegría, del bien realizado.

 
A la próxima…

 

(1)    No se menosprecia lo que antes se hacía: de dar doctrina, sino que, como en las familias y el ambiente social era muy cristiano de valores solidarios, de relaciones sanas y abiertas, la vida cotidiana como hoy era ese espacio teologal donde la catequesis seguía su curso, hoy sigue siendo espacio de Dios pero hay ambientes que no le permiten seguir su curso, incluso en las familias.