¡Hola queridos catequistas!, es un placer encontraros de nuevo en este trayecto de espiritualidad de fe. Estas reflexiones enfocadas especialmente para vosotros catequistas, que estáis cada día en formación y crecimiento para gloria de Dios y servicio del Reino.
Así mismo, como sabéis, estas chispas de espiritualidad son tan simples y llanas que valen para todo cristiano, para toda persona que desea vivir su fe, puesto que todo bautizado es en Cristo y con Cristo Sacerdote, profeta y rey; llamado a vivir el amor de Dios y anunciarlo.
Esta semana siguiendo nuestro proceso vamos a pasar a las actitudes de vida… primero tuvimos las frases motivadoras que instruyeron nuestra mente, luego las experiencias a vivir que llenaron nuestro corazón, hoy vamos a dar un paso más vamos a las actitudes de vida. Las actitudes de vida son expresiones concretas que nos ayudan a ser más de Dios, a vivir en Dios y a dar a Dios de manera consciente y activa.
La actitud a vivir esta semana es:

“Hacer escuchar a Dios”

El profeta hace escuchar a Dios porque habla en nombre de Dios, por lo tanto lo que dice y lo que hace no solamente lo expresa por sí mismo, ni buscándose a sí mismo; por lo contrario el profeta, habla en nombre de Dios, aquello que Dios le pide, a veces a pesar suyo… hace lo que Dios le pide, a veces a pesar suyo… Es decir, el ser profeta, el ser de Dios, no quita la lucha ordinaria de morir a sí mismo, para vivir según Dios y hacer en todo su voluntad.
Podemos preguntarnos, ¿Por qué no basta con hablar de Dios sino, hacer escuchar a Dios? , porque hablar de Dios es fácil y todo mundo puede hablar, hasta el demonio habla de Dios…
Pero hacer escuchar a Dios es algo mucho más profundo, implica nuestro ser, os implica a vosotros catequistas, implica superar las pretensiones personales. Exige que deis vuestra persona, aún más allá de las propias limitaciones. Porque hacer escuchar a Dios es también confiar en Dios que se da. El catequista es solo cauce de Dios que se hace escuchar por medio de él, con él y más allá de él.
Hacer escuchar a Dios es no dejar lugar a la duda, hacerle de tal forma transparente el mensaje que nos libera de la soberbia personal y de la apariencia, hasta llegar a impactar al otro con la propuesta de Dios mismo.
Como el Santo Cura de Ars… cuando la gente salía de la Eucaristía, después de escucharlo exclamaban: “hemos escuchado a Dios”… Por lo tanto, no se quedaban de admiradores permanentes del Cura, del Presbítero, sino que indiscutiblemente el Santo les llevaba a Dios, les hacía escuchar a Dios.
Así mismo el catequista hace escuchar a Dios: cuando habla, cuando lee la Palabra, cuando calla, cuando sonríe, cuando saluda, cuando hace la caridad en casa o en la Iglesia, cuando ora… El catequista con toda su persona hace escuchar a Dios.
Por ello en este tiempo de vacaciones en la catequesis, recordad que aunque no haya acto catequístico propiamente dicho, el catequista es catequista las 24 horas del día y los 365 días del año…
Porque el catequista es “Eco de Dios” como ya lo decíamos en otras ocasiones…
Es así que vuestra vida queridos catequistas es eco de Dios, allí en la playa, en la montaña, en el otro rincón del mundo, en casa, en el trabajo y en los centros de diversión…etc.
Como dice San Pablo a los Tesalonicenses “Cuando recibisteis la Palabra de Dios, la recibisteis no como Palabra de hombres, sino como lo que realmente es, Palabra de Dios, la cual también hace su obra en vosotros los que creéis” (1ª Tes 2, 13)