Que tal queridos catequistas, como siempre un placer saludaros, esperando os encontréis bien. Os felicito a aquellos que gota a gota seguís este proceso de chispas de espiritualidad para vuestra vida personal y apostólica. Esta semana la experiencia para profundizar será:

“Dios me habla”

La vida pasa algunas veces tan rápido que no nos damos cuenta, de que Dios nos habla, no escuchamos sus palabras, o pensamos que habla a otros, no a mí.
Pues alégrate catequista, esta semana, ¡abre bien el corazón, que Dios te hablará a Ti!… Dios no se cansa de amarte, su mejor forma de hablarte es amándote.
La experiencia de vivir a la escucha de Dios, es muy fuerte, es un poco como el camino hacia la contemplación, porque una vez que eres consciente que Dios es un ALGUIEN que está aquí ahora, poco a poco, vas también descubriendo que tiene algo excepcional que decirte.
Hemos dado el paso de vivir conscientes de la presencia de Dios en cada uno.
Ahora un segundo pasó, es dejarme interpelar por esa presencia, dejar hablar a Dios en mi vida, con mis circunstancias concretas descubrir ¿qué me dice Dios?
Disponeros a intuir la propuesta de Dios, que puede ser sanadora, suave, consoladora, o más bien dinámica, motivadora, u algunas veces exigente hasta incomodar, pues nos descoloca de la pasividad y nos penetra el corazón de tal forma que puede cambiar nuestras actitudes ante la vida y ante los demás.
Suplicaremos como Abraham, “Señor si he hallado gracia a tus ojos, no pases de largo sin detenerte” (Cfr. Gn 18, 3). Tener esta disposición del corazón, la certeza de que Dios pasa en tu vida y tiene algo que decirte… ¿le escuchas?
También una forma concreta de escucharle es leer el Evangelio del domingo, en este caso el de la Ascensión del Señor… Y cada día de la semana, coge una palabra, déjate mover, interpelar… escucha a Dios.
Dios quiere transformar tu vida catequista, en cada sesión de catequesis que tu preparas, primeramente el mensaje es para ti, y una vez que lo has apropiado puedes transmitirlo, una vez que te ha interpelado puedes exhortar…
¡Escucha a Dios y hazlo resonar!, esa es la etimología y sentido de la palabra Catequesis, del griego Catejeo = hacer resonar…
Escuchar a Dios, de tal manera, que la Palabra pegue tan fuerte en tu corazón como en una campana que resuene en los demás, no solo tus catequizandos, sino los que se acerquen a ti; si tu vida es un resonar de la escucha a Dios, todo el que te encuentre será capaz de escucharlo también, de percibir el eco de su Palabra.
Como dice San Agustín en el Tratado Catequístico, “El que te escuche, escuchando crea, creyendo espere y esperando ame”…
Hasta la próxima, queridos catequistas, ¡poneos atentos a Dios que os habla a cada instante…!
(Si tú has seguido este espacio de chispas de espiritualidad y Dios te permite vivir esta gracia de escucharlo o experimentar su presencia, puedes compartirnos tu experiencia, en breves palabras, gracias de antemano).