En Santiago no se entiende la Navidad sin el belén de Conxo. La familia Otero lleva 73 años instalando en el galpón de su casa este nacimiento, que ya es un referente en toda Galicia. De hecho, Paco Otero lleva días recorriendo media comunidad montando otros belenes a quien se lo solicita. Eso sí, ninguno como el de su casa. Las cifras hablan por sí solas: 203 piezas decorativas, 1000 figuras, 45 metros cúbicos de montaje, 1750 bombillas, 34 escenas y montañas, ríos, lagos e incluso el mismísimo infierno.

Tantos meses de trabajo tienen su recompensa. Este belenista recibe una media de 200 visitas diarias, llegando casi a las 1000 personas desde que abrieron el pasado día 8. ¿Su deseo? Superar las 8000 visitas del año pasado. Nunca cobraron entrada, aunque aceptan las ayudas que los visitantes quieran darle. Y es que el coste del mantenimiento de este belén es alto y no reciben ningún tipo de subvención.

Y como cada año, el belén de Conxo está dedicado a alguien que Paco considera que lo merece. En esta ocasión, la dedicatoria va para la familia Franqueira Souto, un matrimonio del barrio que, según el belenista, son muy buenos vecinos.