Por fin hemos llegado a tan esperado acontecimiento: ¡encontrarnos los catequistas de la Diócesis de Santiago de Compostela!
Los catequistas comenzamos a llegar desde las 9.30 en pequeños grupos, con una expresión de alegría y de expectativa; cada uno con su comida para compartir y con el corazón abierto para dejarnos sorprender por Dios.


En la entrada nos estaban esperando catequistas voluntarios, nos entregaban una carpeta con el material y, siguiendo unas huellas por el claustro del Seminario Menor, nos dirigimos a la capilla, donde un grupo nos acogía con cantos. Era muy grato encontrarnos en los pasillos y saludarnos…. Participamos alrededor de 230 personas de 50 parroquias aproximadamente.


En el momento de la oración reflexionamos sobre la vocación de Abraham, a quien Dios llama a salir de su tierra y a recorrer el camino de la fe… al igual que a cada uno de nosotros, catequistas.

Enseguida nuestro obispo Don Julián Barrio Barrio, nos dio la bienvenida agradeciendo nuestra presencia y la labor evangelizadora que realizamos los catequistas en cada una de las parroquias. Agradeció, también, la labor que realiza la Delegación de Catequesis.

En la ponencia marco, el Delegado de Catequesis, Don Miguel López Varela, ubicó esta asamblea en los diferentes impulsos del Espíritu que suscita en la Iglesia, comenzando por la invitación del Papa Francisco a ser una Iglesia en Salida, y que venimos retomando desde el Jubileo de catequistas el pasado 15 de octubre de 2016. Asimismo, enmarcó toda la jornada dentro del acontecimiento del Sínodo Diocesano, del que pronto recibiremos las conclusiones.

En medio de la mañana tuvimos un agradable y distendido descanso-café y la oportunidad para acercarnos a cada uno de los stands, en los que Acción Católica, Godly Play, 5+1, Life Teen, Catequesis Familiar, Recursos, Scouts, Mistagogia,… mostraron sus inquietudes y sus experiencias.

Continuamos la reflexión con la hermana Cristina, quien fijándose en la figura de Abraham que en el encinar de Mambré recibe a los tres visitantes, hizo una catequesis mistagógica de la Eucaristía desde el sentido de la acogida y el ser pan partido para los demás.

Llegó la hora de la comida. Lo que cada uno trajo se distribuyó por las mesas compartiendo todo con todos. Y ya, después del café, pasamos a los talleres que nos acercaron a cada una de las experiencias. Descubrimos en qué consisten y qué pueden aportar a la catequesis de la parroquia según las diferentes realidades que vivimos. Fue un momento muy enriquecedor.


Y para culminar esta Asamblea celebramos la Eucaristía, centro y culmen de la vida de la iglesia y de la misión evangelizadora. Don Julián, que presidió la eucaristía, sacerdotes y catequistas agradecimos el don de la vocación y la misión encomendada en nuestras parroquias. Al final de la misa el Señor Arzobispo entregó un pequeño signo, un pan para llevar a nuestras parroquias, el pan en que hemos de convertirnos para los demás: ser alimento que nutre la vida de fe de los niños, jóvenes y adultos que construyen cada una de nuestras parroquias.

Y con eso concluíamos, con un corazón agradecido por la participación del señor obispo Don Julián, de los párrocos que acompañaron a sus catequistas, de tantos voluntarios que hicieron posible esta experiencia. Y para culminar, al día siguiente, día 5 de marzo, celebramos con gozo en nuestras comunidades el día de la catequesis.