OBJETIVOS QUE BUSCA LA INICIACIÓN CRISTIANA FAMILIAR

  • La educación de la fe de los niños desde los padres. Hemos de ayudar en primer lugar a los mismos padres, a ambos a situarse ante la vida. Los padres son los primeros adultos en la vida y en la fe de los niños.
  • Hacer de la familia una Iglesia doméstica. Tras una serie de cursos progresivos de encuentros de padres en grupo y también de sus hijos en grupos. La creación de grupos sencillos y gratificantes, contagiosos y misioneros, evangelizadores y sacramentales.
  • Convertir la familia en agente de evangelización. Es necesario ser valientes para aceptar el matrimonio como espacio de mediación evangelizadora y sacramental del amor de Dios padre y madre, Trinidad comunitaria.
  • Experimentar una evangelización desde los valores familiares, retardando la sacramentalización para celebrarla como vivencia madura de todo lo experimentado juntos en este proceso.

  • Crear una forma vivencial de la fe. desde el despertar religioso en el ámbito familiar, mediante la cercanía, el ejemplo, la sensibilidad humana.
  • Iniciar en la fe cristiana contando con la realidad familiar. En ella cada uno hemos aprendido a ser el yo (identidad equilibrada) y a ser el nosotros (comunicación en cercanía y fraternidad.
  • Las familias mismas se evangelizan y son evangelizadoras. El Evangelio que nos han confiado los apóstoles y las primeras comunidades cristianas es una mediación muy válida, pero de carácter histórico. Esa Buena Nueva debe encarnarse en cada experiencia histórica familiar.
  • En la familia el Evangelio se contagia, se educa, se profundiza y se traduce, se vive y ejemplariza, se testimonia y se celebra.
  • Hacer una seria experiencia creyente. Conviene tomar conciencia de que la experiencia de la fe es vocación, maduración, plenificación, vivencia familiar, acompañamiento, tarea de presencia y testimonio de fe.

Tomado de: SORAZU E. Iniciación Cristiana familiar. Ed. CCS