Escuchamos en el Evangelio que Bartimeo era ciego, al oír que Jesús pasaba, le pidió la curación.

Jesús devolvió la luz a unos ojos que vivían en la oscuridad; pero en realidad Bartimeo veía mucho mejor que los demás porque tenía despierta la fe y la esperanza. Esta luz interior de la fe le ayuda a recuperar también la vista exterior.

Que en este domingo cada uno de nosotros pueda escuchar de Jesús: “Tu fe te ha salvado”.

Os dejamos el descargable.