Tanto amó Dios al mundo, que a pesar de la ruptura original, envío a su propio Hijo (Jn 3, 16), el cual se hizo en todo semejante a nosotros, menos en el pecado (Heb 4, 15). El Hijo de Dios se hizo hombre en el seno de Santa María. Se iniciaba de esta manera nuestra reconciliación definitiva con Dios Amor. Esta reconciliación alcanzó su culminación en el misterio pascual del Señor Jesús, es decir, su pasión, muerte y gloriosa resurrección de entre los muertos. Pascua significa paso, el tránsito de Jesús a través de la muerte a la Nueva Vida. De esta manera, con su muerte destruyó nuestra muerte y con su resurrección restauró nuestra vida.

A lo largo de la Cuaresma, nos hemos venido preparando para la conmemoración y actualización de este acontecimiento. No existe en la vida cristiana otro hecho más importante. Todo el año apunta a la celebración de la Pascua del Señor, el misterio central de nuestra fe.

¿Qué hizo Jesús antes de llegar a Jerusalén para celebrar la Pascua? ¿Dónde estaba? ¿Con quién? Una vez llegado a Jerusalén, ¿con qué se encontró? Y, …  ¿por dónde anduvo? ¿Dónde fue traicionado por Judas? ¿dónde lo juzgaron? ¿dónde lo crucificaron?

Las siguientes imágenes responden a estas preguntas: